Cuatro salas diseñadas en torno a las emociones. Los versos cobran vida cuando el visitante toca las palabras luminosas. Un árbol esculpido esconde pequeñas puertas tras las que se esconden historias. Sonidos y aromas de las estaciones, un muro para pintar con un pincel digital, estaciones de escucha y una sección específica de actividades para niños.
Dirigido a: Museos literarios y conmemorativos, reservas naturales y público familiar.