Un autobús convencional se convirtió en una exposición para grupos de hasta 15 personas, con un recorrido de 50 minutos y una ruta de búsqueda del tesoro. Tres secciones temáticas y seis instalaciones, cuatro de ellas multimedia: un mapa en 3D del Ártico en el que, al pulsar un botón, se reproduce un vídeo sobre cada región; fichas informativas que iluminan el lugar correspondiente en el mapa al darles la vuelta; una guía sobre los osos polares con pantalla táctil y una pata que se puede tocar; y una pared de preguntas con pequeñas puertas.
Resultado: 5.400 visitantes en 7 ciudades a lo largo de 5.000 km.